Después de ese beso que le dí aquel día, me sentí tan bien y tan mal que no pude comer, me pasé toda la tarde llorando en mi cuarto, pensé que no me volvería a hablar, que ya no iba a querer saber de mí. Me duché y en la ducha me sentía culpable por haberlo hecho, en el fondo me sentía excelentemente por haber besado a la mujer que amaba, pero menos en el fondo sentía dolor, sentía que la había destrozado, que la había engañado, ultrajado y muchas cosas más. No cené, no dormí, no soñé, en mi mente solo estaba ella y yo de culpable, no entendía el porqué de mi culpa pero así me sentía.
Amaneció, tenía miedo de verle a la cara, pero tenía que hacerlo, tenía que explicarle el porqué de aquella situación. No sé si fue casualidad, circunstancia o como se le quiera llamar, pero ella no fue a la universidad ese día. Hay mi madre peor me sentía, no me concentré en nada, no tenía nada en la cabeza, solo ella. Seguía la siguiente clase y tampoco fue... Yo estaba loco, estaba desesperado, ni ella ni yo teníamos celular en aquella epóca, así que no podía saber donde estaba. Era ya la cuarta clase y pude divisar su figura allá a lo lejos, salí corriendo tras de ella y ella se detuvo, me saludó yo sonreí y le pregunté que había pasado, porqué no había ido a clase, me explicó que tenía que hacer un trabajo y por eso no había ido a clases, yo me sentí mejor y me ofrecí a ayudarle, pero ella dijo que estaba bien que ya no importaba porqué ya había terminado casi. La dejé marchar y todo siguió como antes.
Pasaron los días y yo conseguí trabajo. Entraba a trabajar casi siempre entre las 4:00 y 5:00 de la tarde hasta que se terminara lo que había que hacer, a veces tenía que hacer viajes a hoteles, casas, lugares de gente adinerada a las que había que entrevistar, hablar con famosos, etc. En esos tiempos ya estabamos avanzados con las matemáticas, algebra, cálculo. Yo he sido siempre excelente en lo que se llama números y siempre estaba dispuesto a ayudar a alguien, siempre y cuando ella, "loli", no necesitara mi ayuda antes.
Un día teníamos que hacer muchos ejercicios y yo me quedé a ayudarla en todo lo que pudiera, no importaba lo que tuviera que hacer, si tenía que dejar de comer lo hacía, si tenía que dejar de dormir lo hacía, lo que sea yo lo hacía por esa persona.
Ese día llegó fue uno de los peores que había visto. Estabamos en la biblioteca, ella, nuestra amiga y yo, al rato entró un tipo y se devolvió cuando la vió y ella salió a los 2 minutos. Yo no dije nada, pero estaba durando mucho, nuestra amiga había salido también y yo estaba preocupado, pensaba que eran cosa de mujeres pero me preocupó y salí. Cual fue mi sorpresa que Loli estaba llorando mucho, llorando por algo o por alguien. Le pregunté que pasaba pero no me quiso decir, entonces le pregunté a nuestra amiga y ella me explicó. Ese tipo era su novio, yo no lo sabía hasta ese día, me sentí impotente, no podía soportar verla llorar, pero no sabía que hacer. Me acerqué le dije que dejara de llorar, que olvidara lo que pasó, pero ella me dijo que ese tipo es un lío, un desastre y hasta miedo le tenía, pero seguía con él. Que problema, el tipo no se había ido. El tipo era fuerte y grande, si nos ibamos a los puños les aseguro que me ganaba de lleno, aunque yo daba golpes bajos jijij.
Ese día me sentí inútil al no poder hacer nada, pero desde ese día le preguntaba sobre su situación y ella me empezó a hablar de él hasta que pude tener una lista de las cosas que hacía o dejaba de hacer, hasta su signo del zodíaco. Con eso empecé a decirle a Loli que pensara en las cosas buenas y malas que tenía su novio, en una balanza poner lo bueno y al otro lado lo malo y la balanza sin titubear se inclinó a lo malo, hasta el signo del zodíaco no congeniaban, le dije, por ahí empecé a convencerla y un día....
Llegó él, estabamos sentados en los banquitos del parque de la universidad y ella al verlo se fue. Cuando llegó me llamó y me dijo me puedes acompañar, yo acojonado, por el tamaño, le dije que no hay problema y tomamos un taxi... Ay mi madre, me dije, este tipo me va a matar, pero nada, seguimos hasta que nos paramos frente a una floristería, uff!!! que suerte, nos desmontamos y compramos una rosa, él me preguntó que si era bonita y yo le dije excelente, aunque en el fondo deseaba que no hiciera eso. Volvimos a la universidad yo tomé rumbo adelantado hasta los banquitos y él se acercó lento hasta loli. Ella le dijo que ya no quiere saber de él y muchas cosas. Le entregó la rosa y ella la dejó ahí mismo y se fue, yo me alejé y no me atreví a meterme en problemas de falda, dejé que todo pasara y al rato laargoo él se marchó y ella se quedó un poco melancólica...